lunes 16 de noviembre de 2009
La casita de los pájaros
jueves 12 de noviembre de 2009
No se puede prohibir a la flor... (A virágnak megtiltani nem lehet…)

A virágnak megtiltani nem lehet,
No se puede prohibir a la flor
Hogy ne nyíljék, ha jön a szép kikelet;
Que se abra, si viene la primavera bella,
Kikelet a lyány, virág a szerelem,
Primavera es la muchacha, flor es el amor,
Kikeletre virítani kénytelen.
Para la primavera se ve obligada a florecer.


Kedves babám, megláttalak, szeretlek!
Mi querida muñeca, te vi, te empecé a amar,
Szeretõje lettem én szép szemednek –
Llegué a ser amante de tus bellos ojos --
Szép lelkednek, mely mosolyog szelíden
De tu alma hermosa que sonríe mansamente
Szemeidnek bûvösbájos tükrében.
En el espejo de tus ojos mágicos gentiles.
Titkos kérdés keletkezik szivemben:
Una pregunta secreta surge de mi corazón:
Mást szeretsz-e, gyöngy virágom, vagy engem?
¿Amas a otro, mi muguet, o a mí?
Egymást ûzi bennem e két gondola
Los dos pensamientos se persiguen dentro mío,
Mint õsszel a felhõ a napsugarat.
Como en el otoño la nube al rayo del sol.

Jaj ha tudnám, hogy másnak vár csókjára
Oh, si supiera que espera el beso de otro
Tündér orcád teljében úszó rózsája:
La rosa que refleja tu rostro de hada
Bujdosója lennék a nagy világnak,
Sería un errante de este gran mundo,
Vagy od’adnám magamat a halálnak.
O me entregaría a la muerte.


Ragyogj reám, boldogságom csillaga!
¡Brilla sobre mí, estrella de mi felicidad!
Hogy ne legyen életem bús éjszaka;
Que mi vida no sea una noche triste,
Szeress engem, szívem gyöngye, ha lehet,
Ámame, perla de mi corazón, si es posible,
Hogy az isten áldja meg a lelkedet.
¡Que Dios bendiga tu alma!
Y ha de ser también como escribiera otro húngaro que me encanta, Albert Wass (lo diré con mis palabras, como lo recuerdo), que no nos damos cuenta de que respiramos mientras el aire es puro, sino cuando hay humo en el ambiente y tenemos dificultad para hacerlo. Así es que jamás percibimos que somos libres mientras gozamos de la libertad, sino cuando carecemos de ella. En esos momentos es cuando nos surge la sed desesperada y persistente en pos de una libertad que antes dábamos por sentada y no veíamos. Sándor Petőfi ante su propia sed de aprendizaje y de letras, trabajó en teatros en la ciudad de Pest, y luego fue maestro.
Terminó como soldado, nada extraño en esos años y en el sitio en que le tocó nacer. Absorbió todo lo que su vida pudo darle y escribió una cantidad de letras tan tremenda, que parece imposible que solamente haya vivido veintiséis años.
Petőfi... No parece haber sido cualquier "Él", sino uno de esos seres especiales que pueden expresarse desde el alma sin pasar por los filtros de los temores.
miércoles 28 de octubre de 2009
Tras las ventanas
domingo 18 de octubre de 2009
Tras las puertas
Rodelinda B. vive detrás de esta puerta y da clases de piano a alumnos elegidos a dedo, a aquéllos a los que siente que transmitirá algo que aunque pequeño, sea perdurable y la convierta a ella misma en alguien que dejó una huella en este mundo. Por eso quizás tiene pocos clientes y de características heterogéneas, y su alma está llena de notas en tonalidades mayores y menores, desde que se despierta hasta que se va a dormir, y aún en la vida onírica; desde escalas elementales tocadas por deditos infantiles, hasta la rapsodia número dos de Liszt ejecutada por algún varón agraciado, medio parecido a Ralph Fiennes, de mirada expresiva y vestir algo demodé o quizás snob, con los ojos perdidos en la partitura que Rodelinda comprara en la Antigua Casa Begega de Villa del Parque durante la década del setenta, cuando la pianista de barrio rozaba ya unos treinta septiembres que parecían cuarenta… los días de sol, y cincuenta, cuando llovía.
Federico S. es el guardián de los sueños de la casa de la calle Nazarre, y ama la puerta de su casa con semejante intensidad a la que preserva su vida. Esa casa es la misma que lo vio nacer hace setenta años. Así es que desde que ni siquiera alcanzaba el lavabo, hasta hoy que el borde de éste le llega por debajo de la cintura, él peina su precioso cabello blanco una vez por día y se mira, viendo mucho más allá de las marcas que el tiempo ha repujado en su divino rostro. Federico se ha mirado en los mismos espejos y ha caminado los mismos trechos toda su vida; es todo lo que sé. Siempre se ha visto a sí mismo desde la misma perspectiva, y en ella se encuentra cómodo; por eso ama su puerta detentora y no permite que la casa se venga abajo, ya que el día en que eso suceda, él caerá junto con ella.
Las hermanas De la Vallée viven tras esta puerta y casi no salen a descubrir el afuera porque en cierto modo, le temen y sienten que el mundo no las quiere, que no les ha prestado la debida atención hasta ahora, y en realidad, ahora mismo es ya algo tarde para empezar; todo depende de qué sea lo que se quiere empezar. No obstante, las francófonas disfrutan de su hogar y algo aniñadamente, viven como cuando llevaban el pelo trenzado y jugaban a saltar la cuerda en el jardín. Yo me pregunto si alguien las visitará alguna vez, si habrá pasado un novio por sus vidas, y no sé por qué me hago tales preguntas si la respuesta viene obvia, un No rotundo. No ha ocurrido nada de eso que yo les desearía: visitas y algún novio en su pasado, alguna foto masculina en su álbum, y no precisamente las que sí tienen, de Montgomery Clift, Charlton Heston, Gregory Peck y otros novios de fantasía. El paso de las hermanas por aquí ha transcurrido en silencio y en silencio partirán, dejando sus trenzas y su soga de saltar…
Don Vladimiro vive con la nieta detrás de los confines de esta puerta tan común en el barrio de Devoto. He espiado parte de su casa por dentro, cuando en la hora del crepúsculo Miranda corre las cortinas, abre las celosías y se ve entonces al abuelo leyendo mientras fuma pipa y la nieta enciende simultáneamente sahumerio para neutralizar de alguna forma, el aroma del hogar. Los muebles son lindos; no alcanzo a ver si de roble o nogal porque la luz que usa Don Vladimiro para leer proviene de una lámpara de pie que por su pantalla de tela, pinta de un cerúleo semioscuro el ambiente agradable. No puedo quedarme más porque Miranda se acerca con cara de pocos amigos, pero ya me dio bastante material para trabajar mi imaginación.
jueves 15 de octubre de 2009
Perspectivas III - Blog Action Day 2009











