martes 18 de agosto de 2009

Mina

Días de pensamiento, de sentir a pleno, de pasar de la agonía al éxtasis, de haber estrenado la opereta de Offenbach parida en poco tiempo, de compartir con mis compañeros; días y noches de risas y lágrimas; risas por el teatro y los ensayos, lágrimas por cuestiones de la vida. Extraños días de calor tropical el sábado y un frío tremendo el domingo, contrastante y enloquecido el clima externo, así como contrastan mis pensamientos y mis emociones cuando no me visto con mi coraza dorada.

¿Por qué llamo Mina a esta entrada? Porque recién termino de darme cuenta de algo fundamental: Esa palabra, siempre fue para mí un sustantivo propio, un nombre italiano de mujer, no conllevaba la significación vulgar dada a mujer en lunfardo. Eso ya cambia una vida entera. Si para mí la tipa es un árbol y para otro, una tipa es una mujer a quien no se aprecia, no estamos hablando de lo mismo.

Ahora entiendo tantas cosas... para mí, Mina es sinónimo de mujer, de lo femenino y fecundo, una mina es una mujer como la gran cantante italiana Mina, otra que es parte de mi esencia por haber sido también lo que se escuchaba en casa cuando yo era chica. Entonces me sonrío y comprendo que muchas veces, no nos entendemos en las terminologías porque venimos de crianzas distintas y de culturas en donde no coinciden los sustantivos para expresar lo que quizás sí compartimos de alma, pero por una cuestión de decodificación mal dada, catalogamos de menos fino a alguien porque utiliza otros términos. Ya ni siquiera se trata de eufemismos o falta de ellos, sino de orígenes.
Si Mina es un nombre como lo es Tosca, no habría que medir dichas palabras con términos castellanos. No es lo mismo decir en argentino: "Qué mina tosca", que decir en italiano "Lei è Mina, la cantatrice che farà la Tosca".

Da para pensar...
Sí... días de viajes en colectivo y de viajes de otro tipo: del alma, mentales y emocionales.
En el 146, iba leyendo una novela húngara que me tiene atrapada, y tuve que interrumpir para escribir una poesía instantánea que nada tiene que ver con la novela, ni con la ópera, ni con el idioma húngaro, aunque sí con mis viajes internos, con esa manía de mirarme hacia adentro que tengo:

Desiderio mio...

Devo confessare che

mi strugge il cuore

diventato in fragile cristallo

Esco da me stessa

per trovarti immacolato

per guardare il tuo dormir’

O... notte magnifica,

lascia ch’io li asciughi il pianto

con le dita,

e che il suo sorriso per me,

per me sempre sìa.




Mientras escribía las notas de régie posteriores al estreno, venían a mí imágenes desordenadas de mi pasado. Será que los artistas tenemos esa cuota de entusiasmo desbordado, combinada de algún modo repostero... con una melancolía que siempre está añorando algo, haya sucedido ese algo o no.

Sé que quien está alejado de esta naturaleza no tiene por qué comprender esto, como yo no tengo por qué entender cómo puede a alguien gustarle trabajar en una oficina toda su vida, o en la misma escuela desde que se recibe hasta la jubilación... o morir en la casa en la que nació. Para mí, eso es un cuento de terror. Para otros, será un cuento de terror mi modo de vivir. Lo importante es no vivir el propio cuento de horror sino dentro de las posibilidades que cada cual tiene, fabricarse su castillo encantado a medida. No toda cantante llega a Maria Callas ni todo régisseur a Franco Zeffirelli. No todo científico gana un Nobel ni todo periodista un Pullitzer.
¿Son acaso los reconocimientos del afuera lo que nos dan la valía? Es una pregunta.

Sólo sé que al mismo tiempo en que escribía mis notas de puesta en escena, en mi vida reflotaban sensaciones viejas, me di cuenta de que alguna vez ya he sentido esto; sé que estoy entrando en una nueva etapa. Lo sé porque la última vez que me sentí así, algo cambió para siempre.

¿Estaré mudando la piel?

Me encantaría que escucharan esta canción cantada por Mina.

13 comentarios:

Dante B. dijo...

para mí, que no vivo allí, Mina sólo puede escribirse con mayúscula...
debería callarme porque tus preguntas están llenas de respuestas..."no es que las palabras sean distintas, es que ni siquiera hablan de lo mismo", dice un poema de mi amorimás...escorpio rising? también yo estoy en un momento extraño, también lo están otros amigos con los que comparto signo...
una sola cosa: no todo el mundo tiene la suerte de poder elegir, de tener con qué hacerlo...
un abrazo y muchísima merde!

Sibyla dijo...

Hola guapa!!!

Disculpa mi ausencia. Hoy tuve un hueqyuito y quise visitarte...

Sabes desde que leí el título de este post, la palabra Mina, me vino a la mente la cantante italiana. Una mujer con una poderosa y maravillosa voz, pero además, el prototipo de mujer fuerte, valiente, la que no se amedrenta por cualquier cosa. Veo parte de ella reflejada en tí, querida Raquel.

Te envío un abrazo grande y viajero querida amiga, ya sabes para compartir con Renatta:)

Daniel Rico dijo...

Que lindo post, parese un trozo de vida que palpita.

RAQUEL BARBIERI dijo...

Dante,

La gente que se parece o que comparte algo, atraviesa los períodos de cambio al mismo tiempo que los demás eslabones de la misma cadena.
Ah... coincido plenamente en que no todos pueden elegir de qué trabajar. Yo me refiero más a que hay quienes desde un escritorio, no consideran trabajo a lo que hace un artista, etc.

Besos :)

...

Sibyla,

Qué bueno tenerte nuevamente. Se te ha extrañado, pero imaginé que estarías ocupada con tus menesteres off bloggeriles.
Te abro la puerta, guapa, entra nomás.
Gracias por compararme en cierta forma con Mina... WOW...

Besote :)

...

Daniel,

Muchas gracias por tus palabras.

Saludos

Pradero dijo...

Ahora yo también entiendo todo: Mina es una de las cantantes favoritas de mi vieja, así que en casa también sonó su voz desde chiquito. Es por eso que nos entendemos tanto, Réiql!!! :)

Me encantó lo del castillito propio, yo tengo el mío con todo y torres, sólo me falta la doncella...
Hey, Raquel... sólo me falta la doncella. ;-)

Besotes!!

Jerónimo dijo...

Querida Raquel, no te escribí el comentario antes, quería leer y releer tu poesía, escrita en un colectivo 146, qué inspiración extraña la que puede llegar en cualquier sitio. Me encanta la flor con la que encabezas este cuentito de Mina y ya que mencionas a Offenbach, fui a ver, no nmás que esto, a disfrutar tu espectáculo en el complejo La Plaza. Tu trabajo de dirección escénica es tan imaginativa, llena de ideas brillantes, la gente disfruta y se ríe a gusto, solamente lo puedo recomendar, está un domingo más (el 30/8), ojalá vaya mucha gente, es una joyita, te felicito. Y es cierto: la rutina en una vida es lo peor, trabajar toda ka vida en un mismo sitio hasta jubilarse es de terror, pero a muchos es lo único que les da seguridad y si tuvieran que emprender algo nuevo o diferente, les daría miedo. Los atrevidos e innovadores son pocos, los rutinarios la mayoría.
Jerónimo

RAQUEL BARBIERI dijo...

Jean-Paul,

Es increíble la gama de posibilidades que hace que ciertas personas tengan tanto que ver unas con otras y se entiendan, mientras otras personas hablan códigos arcanos para uno... en fin, c'est la vie.

Yo sé que tenés tu propio castillo con torres, y también un alma muy linda.

Besotes too ;)

PD: Tendrás que hacer casting de doncellas, por lo que leo.

...

Jerónimo,

La inspiración viene al sentir un aroma, al pasar por un café conocido de la mano de otro, por una calle transitada con un ser amado, al frenar el colectivo y ver un pajarito comiendo miguitas en una vereda. Ahí es cuando viene la evocación y entonces yo saco mi anotador y escribo... o me queda una frase tintineando en la cabeza, llego a mi casa y escribo.
Todo lo sentible es escribible.

Gracias por los halagos sobre la puesta en escena del Offenbach, y me alegra que hayas ido a ver mi laburo.

Besos :)

Laluz dijo...

Mi abuela paterna se llamaba Mina, no pude disfrutarla mucho, casi nada, pero era un ser muy dulce y dicen que heredé de ella los genes que "tiran" para el arte. Para mí es un nombre muy particular.
Creo que yo también estoy cambiando de piel, seguro que, igualmente, nos seguiremos reconociendo.
Besos!

RAQUEL BARBIERI dijo...

Gi,

Qué divino que tu abuela se llamara Mina... cada vez creo menos en la casualidad y entonces, me siento más a gusto.
Obviamente que nosotras nos reconoceremos aunque cambiemos de piel.

Beso :)

Makiavelo dijo...

Raquel, aquí a la punta de los lápices se las llama mina, tal vez sea por su origen. De todas formas el lenguaje se va enriqueciendo con palabras de una y otra punta del globo. Esta "mina" es una de ellas que terminaré usando en mis textos.

Besos.

RAQUEL BARBIERI dijo...

John,

Es increíble cómo el lenguaje le devuelve a cada uno, una imagen instantánea distinta. Aquí también la mina es la punta del lápiz, pero antes que esa idea, se me representa la cantante italiana y Mina, la de Dracula.

A ver para cuando ese texto con esta "mina".

Besos :)

Isabel chiara dijo...

Ay, que no lo había leído y he estado a punto de saltarlo cual china invisible.

Me encanta Mina, con todo ese poderío de voz que transmite, y de vida, como una matrona rusa, o una abuela siciliana.

Hija mía, ya sabemos que la comodidad provoca no sólo grasa en las nalgas, también en el cerebro, aunque cada cual elige el medio de transporte más adecuados a sus ansias y expectativas para recorrer el caminito. Yo tampoco concibo el estancamiento, me arde la sangre y debo airearla para no sufrir de combustión espontánea, jajaja

Y la piel, también de mudanza, aunque no sé si es porque me toca o porque está achicharrada del calor que estamos sufriendo.

UN besote pa dos

RAQUEL BARBIERI dijo...

Isabella,

Qué buena tu definición de Mina: Matrona rusa, abuela siciliana... en ambos casos, mujer maravilla.

¿Así que también mudando de piel? Más nos vale, querida, mejor cambiar algo que el estancamiento.

Vente a Buenos Aires que aún estamos con el frescor. Por lo que dices, parece que Europa está en pleno caldor.
No te achicharres, Isa, que te necesitamos.

Besote de las dos pa ti :):)