
Mienten quienes afirman que jamás han tenido celos. Lo que ocurre es que nunca se han enamorado.
Gerald Brenan
Yo coincido, al menos en general, con esta idea del escritor británico Gerald Brenan, quien pasó muchos años de su vida en España, hasta convertirse en un célebre hispanista.
En mi caso particular, mientras más he amado, más celos he sentido y no creo que uno sea celoso por inseguridad sino porque es tan grande el sentimiento que alberga por la otra persona, que doblemente inmenso puede volverse el temor de perder al ser amado. Obviamente, en lo que a celos respecta, existe una amplia gama de grises que depende de la personalidad de cada cual, desde el humano psicológicamente sano al psicópata más perdido, hay variantes.
Volviendo a Brenan: ¿Será así? ¿Será que quien no siente celos es porque no sabe de qué se trata el estar enamorado? ¿Serán verdaderas las afirmaciones de quienes dicen que los celos provienen de una baja autoestima? ¿Acaso el desapego absoluto es tener alta la estima? ¿Y si fuera mera indiferencia? ¿Y si fuera una postura de la modernidad?
¿Por qué los gurúes de hoy se empeñan en fomentar el desapego? ¿No será porque no se atreven a enamorarse? Porque con todas las subidas y bajadas que el amor romántico-pasional acarrea, hay quienes desisten y prefieren relaciones más sencillas.
¿No será que la sociedad que cada vez más consume los manuales de autoayuda, necesita del desapego porque ha sufrido demasiado y al decirse "no celoso" comienza a sentirse más fuerte, aunque en su interior suceda otro fenómeno?
No confío mucho en los manuales de autoayuda porque en primer término, si es auto-ayuda... ¿Cómo es que el autor me está indicando la actitud que debo tener ante la vida? ¿No era yo quien tenía que ayudarme? ¿Entonces por qué tengo que comprar un libro para que alguien que desconozco me diga como auto-ayudarme?
(No digo que esté en contra de los manuales, solamente que creo más en mi intuición y en mi cerebro para elegir qué hacer con mi propia vida. Es más; me dan ganas de escribir un manual pero de Ayuda, sin el auto como prefijo).
¿Seremos unas pobres personas quienes nos enamoramos con la hormona de la adolescencia y la profundidad de la adultez? ¿Es genuino en el amor romántico no sentir la necesidad imperiosa de estar con el otro?
¿Cuál es la verdad en lo que al amor se refiere? ¿Existen tantas verdades como seres amantes?
Sigo leyendo, buscando material para traer a este espacio, y me encuentro con la siguiente frase, nada menos que de Molière...
El celoso ama más pero el que no lo es, ama mejor.
¿Qué será amar mejor?
¿Será callar y guardar? ¿Será ser más pacífico y tolerante? ¿Será amar mejor pero menos cantidad? ¿Y quién mide cuánto ama uno u otro? ¿Serán solamente frases que salieron en un momento de las mentes de los autores pensando en alguna de sus obras, o quizás las conclusiones sobre sus propias vidas?
Sigo creyendo que un mínimo celo es señal favorable en las relaciones de pareja. Por más segura de sí misma que una persona pueda ser, es pedante el no dudar que el otro pueda llegar a cambiar en sus sentimientos. Si algo de celos no sintiéramos, compartiríamos nuestra pareja con nuestros amigos y con otros, así como presentamos a nuestros amigos entre sí y armamos lindos grupos de personas.
¿No hay acaso una necesidad de apego mayor en el amor?
Amar mejor... pienso que posiblemente Molière se refiera a que quien siente y manifiesta celos es porque posee un gran sentimiento, pero al manifestarlos con acciones agresivas y dichos dramáticos, a veces violentos, le arruina una porción de vida al ser amado; por lo tanto, no lo ama de la mejor manera, porque lo agrede. Ahí estoy absolutamente de acuerdo.
"(...) el que no lo es, ama mejor" , pero evidentemente ama menos, según las palabras del mismo Molière.
Entonces, tanto la frase del británico Gerald Brenan como del francés Molière, llevan a la misma conclusión.
¿Se puede elegir cómo ser?

El amor no tiene edad; siempre está naciendo.
Blaise Pascal
Estoy de acuerdo. Si algo tiene el amor (AMOR digo, no la idea estructurada de lo que el amor debe ser), es que no tiene edad y que cuando es verdadero y no una simple infatuación, renace con cada día, y con cada situación favorable o desfavorable que la vida nos presenta. ¿Por qué tendría que dar la casualidad de que dos personas se enamoren porque tienen la misma edad? Ésas son reglas fijas externas, patrones que no responden a las leyes del corazón. Uno tiene un alma gemela y en el mejor de los casos, la encuentra, tarde o temprano. Esa persona puede ser de su propio sexo o del opuesto, de su misma etnia o de otra, de su generación o de otra. Lo demás parece jugar a las casitas, jugar al juego de las combinaciones.
¿Qué creo? Que uno sabe siempre de quien está enamorado, lo acepte o no, lo exhiba o no, le guste a la familia o no, lo acepte Benedicto XVI o no. El ser interior de cada uno siempre sabe "por quién doblan las campanas" en su alma, por quién vibra su cuerpo. El amor asusta porque está por encima de cualquier otro poder, y por eso, aunque parezca una exageración, la mayor parte de las parejas no están enamoradas sino asociadas.

Cuando el cielo quiere salvar a un ser humano, le envía el amor
Lao Tsé
Amo los pensamientos de Lao Tsé. Me siento "en casa" leyéndolo y lamento no saber idioma chino para poder leerlo tal y como él escribió. Cuando pasamos tribulación, la vida nos envía un premio para ayudarnos a encarar nuestros problemas teniendo un estímulo que es tan importante, que al recordar que hemos sido acreedores a ese premio no esperado, tenemos coraje para sortear los obstáculos que se nos van presentando. Pero hay algo que es esencial: Hay que desear mucho algo para que esto suceda. A quien desdeña, no creo que le llegue algo bueno.
Finalmente, mi intención con las frases es la de siempre: Reflexionar, no imponer mis ideas, porque ideas tenemos todos y algunas (a veces muchas) cambian con el transcurso de la vida. Yo solamente sé que me siento capaz de amar muy intensamente, que creo absolutamente en el amor, y que tal vez--como dice Molière--mi forma no sea la mejor. De lo que estoy segura es que no es la peor...
También sé que tengo mis costumbres, pero que no son tantas como para yo ser dominada por ellas, que no soy esclava de mis hábitos, que puedo cambiar ciertas fichas de mi tablero, y aunque hoy crea que voy a ser así para siempre, mi "para siempre" puede durar unos meses nomás, unos pocos años, o quizás tantos años que me dé temor hasta pensarlo, porque desconozco quién cuidará de mí y en qué estado llegaré al final de mis días.
Yo no le temo a mi muerte, sino a la de mis seres queridos.
Envejecer tampoco es mi problema; no me molesta. Veo a Jane Fonda y me dan ganas de envejecer. Veo a Sophia Loren y encuentro belleza.
Ser joven no es un mérito sino una etapa de la vida por la que todos pasamos, y de ella también nos vamos algún día. De ella se fueron las mujeres más bellas y los hombres más atractivos; en esto, la democracia es absoluta.
Así que nunca te sientas superior por ser más joven que otra persona. Ella también lo fue y te lleva ventaja en experiencia vivida.
Tampoco te sientas superior siendo una persona agraciada físicamente. Eso fue un gran golpe de suerte, un regalo que te llegó de arriba y no tu mérito.
Mérito es otra cosa...
...
Nota: Con gran placer, incluí en esta entrada algunos dibujos de Nicolas Bentley, quien ha ilustrado los libros del genial humorista húngaro Mikes György, o George Mikes desde que se estableció en Gran Bretaña.
Estas imágenes pertenecen al libro How to be inimitable y como suele suceder en este espacio, las ilustraciones no tienen relación con el texto, sino con mis gustos personales.