viernes 28 de agosto de 2009

Mi corazón

Mi corazón...
Mi corazón erraba sin dogal,
pero ahora comprende, inteligente.
Solamente un mortal a una mortal
puede llegar a amar inmortalmente.

Attila József... o József Attila, a la usanza húngara.


martes 18 de agosto de 2009

Mina

Días de pensamiento, de sentir a pleno, de pasar de la agonía al éxtasis, de haber estrenado la opereta de Offenbach parida en poco tiempo, de compartir con mis compañeros; días y noches de risas y lágrimas; risas por el teatro y los ensayos, lágrimas por cuestiones de la vida. Extraños días de calor tropical el sábado y un frío tremendo el domingo, contrastante y enloquecido el clima externo, así como contrastan mis pensamientos y mis emociones cuando no me visto con mi coraza dorada.

¿Por qué llamo Mina a esta entrada? Porque recién termino de darme cuenta de algo fundamental: Esa palabra, siempre fue para mí un sustantivo propio, un nombre italiano de mujer, no conllevaba la significación vulgar dada a mujer en lunfardo. Eso ya cambia una vida entera. Si para mí la tipa es un árbol y para otro, una tipa es una mujer a quien no se aprecia, no estamos hablando de lo mismo.

Ahora entiendo tantas cosas... para mí, Mina es sinónimo de mujer, de lo femenino y fecundo, una mina es una mujer como la gran cantante italiana Mina, otra que es parte de mi esencia por haber sido también lo que se escuchaba en casa cuando yo era chica. Entonces me sonrío y comprendo que muchas veces, no nos entendemos en las terminologías porque venimos de crianzas distintas y de culturas en donde no coinciden los sustantivos para expresar lo que quizás sí compartimos de alma, pero por una cuestión de decodificación mal dada, catalogamos de menos fino a alguien porque utiliza otros términos. Ya ni siquiera se trata de eufemismos o falta de ellos, sino de orígenes.
Si Mina es un nombre como lo es Tosca, no habría que medir dichas palabras con términos castellanos. No es lo mismo decir en argentino: "Qué mina tosca", que decir en italiano "Lei è Mina, la cantatrice che farà la Tosca".

Da para pensar...
Sí... días de viajes en colectivo y de viajes de otro tipo: del alma, mentales y emocionales.
En el 146, iba leyendo una novela húngara que me tiene atrapada, y tuve que interrumpir para escribir una poesía instantánea que nada tiene que ver con la novela, ni con la ópera, ni con el idioma húngaro, aunque sí con mis viajes internos, con esa manía de mirarme hacia adentro que tengo:

Desiderio mio...

Devo confessare che

mi strugge il cuore

diventato in fragile cristallo

Esco da me stessa

per trovarti immacolato

per guardare il tuo dormir’

O... notte magnifica,

lascia ch’io li asciughi il pianto

con le dita,

e che il suo sorriso per me,

per me sempre sìa.




Mientras escribía las notas de régie posteriores al estreno, venían a mí imágenes desordenadas de mi pasado. Será que los artistas tenemos esa cuota de entusiasmo desbordado, combinada de algún modo repostero... con una melancolía que siempre está añorando algo, haya sucedido ese algo o no.

Sé que quien está alejado de esta naturaleza no tiene por qué comprender esto, como yo no tengo por qué entender cómo puede a alguien gustarle trabajar en una oficina toda su vida, o en la misma escuela desde que se recibe hasta la jubilación... o morir en la casa en la que nació. Para mí, eso es un cuento de terror. Para otros, será un cuento de terror mi modo de vivir. Lo importante es no vivir el propio cuento de horror sino dentro de las posibilidades que cada cual tiene, fabricarse su castillo encantado a medida. No toda cantante llega a Maria Callas ni todo régisseur a Franco Zeffirelli. No todo científico gana un Nobel ni todo periodista un Pullitzer.
¿Son acaso los reconocimientos del afuera lo que nos dan la valía? Es una pregunta.

Sólo sé que al mismo tiempo en que escribía mis notas de puesta en escena, en mi vida reflotaban sensaciones viejas, me di cuenta de que alguna vez ya he sentido esto; sé que estoy entrando en una nueva etapa. Lo sé porque la última vez que me sentí así, algo cambió para siempre.

¿Estaré mudando la piel?

Me encantaría que escucharan esta canción cantada por Mina.

martes 11 de agosto de 2009

Ho capito che ti amo

Luigi Tenco murió antes de que yo naciera, y sin embargo ha constituido una parte de mi vida, desde los discos en 33 rpm que mis padres compraban y yo gastaba hasta compenetrarme tanto en la melodía y las palabras (que terminaba pensando que eran las mías propias), hasta el día de hoy en que por algo que me ha sucedido, lo recordé y decidí compartirlo en este espacio tan mío.

A menudo pienso que el tipo de amor que hace sentir vértigo, ansiedad por ver al otro, esa sensación interna de que por cinco minutos de retraso del ser amado parece que hubiera pasado un siglo, que el mundo se tambaleara si ese otro no existe más... ese amor que se entrega sin medir consecuencias porque se limita a ser naturalmente y sin calcular, es el amor romántico sensual, más allá del sexo, porque sexo se puede tener con cualquier persona que nos atraiga, pero la conexión intensa y completa es el encuentro de dos almas, y esa comunión es distinta que el mero hecho de intercambiar fluídos.

Las almas que se aman no se permiten estar separadas por largo tiempo. Allí está la diferencia entre los demás tipos de vínculos y ese sentimiento que nos llena los ojos de lágrimas cuando evocamos a la otra persona.

Luigi Tenco amó a una tal Valeria que por alguna razón no llegó a amarlo de igual modo.
La última pareja del joven cantante italiano, la también cantante Dalida, nacida en Egipto aunque hija de calabreses, atribuyó el suicidio de Luigi al no haber podido superar el tema "Valeria", desdeñando que él se pegara el tiro en la cabeza por no ganar en el Festival de San Remo.
Dijo Dalida: "Quieren crear una imagen del ídolo que no soporta el fracaso y se mata. La verdad es muy otra. Creo que la verdad de esta muerte injusta la saben Dios y esa muchacha que no supo cuan enamorado estaba Luigi de ella."

Para que haya un Werther, debe existir una Charlotte de actitudes ambiguas, atada por las costumbres y los juramentos hechos al pie de un lecho de muerte; para que exista un Luigi Tenco, tiene que aparecer una Valeria atraída por la adrenalina de estar con el artista, el gusto del dejarse amar apasionadamente... chi lo sà? El amor no es hermano del entusiasmo, y éste... prontamente se deriva hacia otra persona porque carece de raíces profundas.
No es fácil aceptar que dejen de amarnos; sí es más fácil aceptar la separación, pero no el desamor.

Charlotte se amarga por la muerte de Werther; Valeria se va vibrando en otra onda a continuar su vida, mientras quien le compuso una de las más bellas canciones que existen, acaba con la suya:



Ho capito che ti amo
he comprendido que te amo
Quando ho visto che bastava
cuando he visto que bastaba
Un tuo ritardo
tu retraso
Per sentir svanire in me
para sentir que en mí se desvanecía
L'indifferenza,
la indiferencia,
Per temere che tu non venissi più.
por temer que tu no vinieras más.

Ho capito che ti amo
He comprendido que te amo
Quando ho visto che bastava
Cuando he visto que bastaba
Una tua frase
una frase tuya
Per far sì che una serata
para hacer que una nochecita
Come un'altra
como otra
Cominciasse per incanto a illuminarsi.
comenzase por encanto a iluminarse.

E pensare che poco tempo prima,
Y pensar que poco tiempo antes,
Parlando con qualcuno,
hablando con cualquiera,
Mi ero messo a dire che oramai
Solía decir que nunca más
Non sarei più tornato
volvería
A credere all'amore
a creer en el amor
A illudermi e sognare.
a ilusionarme y soñar.

Ed ecco che poi
Y pasó que después
Ho capito che ti amo,
He comprendido que te amo,
E già era troppo tardi per tornare.
Y ya era demasiado tarde para volver...


Luigi a Valeria en una carta, ya estando en relación con Dalida: "Ho tentato in tutti i modi, ho passato delle notti intere (aspetta un attimo!) a bere, a cercare di farle capire chi sono, cosa voglio, e poi... ho finito col parlarle di te, di quanto ti amo".