domingo 4 de abril de 2010

Desde mis ojos... desde los tuyos



Desde mis ojos, el cielo es una de las cosas más bellas que existen, y cada hora del día tiene magia, los colores cambian y hay movimientos visibles que dibujan formas en tres dimensiones que no necesitan de anteojos especiales para cine en 3D.
El cielo es gratis y es una de esas gratuidades buenas de las que podemos gozar los que tenemos la suerte de poder ver. No lo diría en voz alta para que un ciego sufriera al escucharme, o que pensara que alardeo de algo que no es para hacer alarde sino para agradecer en silencio y humildad. En cambio, si el no vidente me preguntara cómo son las cosas fuera de su imaginación, me encantaría describirle el mundo según lo captan mis ojos. Sé que sería una visión parcializada y subjetiva; qué duda cabe, si soy sólo una persona.
Esta foto la tomé en una esquina a dos cuadras de casa, en donde hay una plaza muy linda a donde me gusta ir con o sin motivo para sentarme y mirar. Muchas veces, tomé decisiones en esa plaza y otras, simplemente me dejé llevar por mis pensamientos y sensaciones. Para eso (y otras cosas) son buenas las plazas y los parques, sobre todo cuando hay poca gente, o nadie. 
Hace frío hoy. Se instaló el otoño en Buenos Aires y es la estación que más me gusta.




Hablando de perspectivas y miradas sobre las cosas, se me ocurrió fotografiar mi casa desde la puerta de la cocina, mientras tomaba unos mates. Siempre tomo fotos desde el comedor hacia el patio o desde el estudio hacia el patio, pero desde el patio hacia adentro es como si en vez de mirar el mundo desde una sola perspectiva, lo hiciera desde el afuera. Entonces me ayuda a verme como si fuera otra persona y analizar si me gusto o no. En líneas generales, me gusto, aunque podría mejorar en todos los aspectos y es algo que estoy dispuesta a hacer. 
Y tomé la foto sin flash y luego con flash. Qué distinto se ve todo. La primera, sugiere, la segunda deja todo explícito. Prefiero la primera, en donde hay que agudizar los sentidos para descubrir y para dejar algo librado a la imaginación. 
La segunda imagen quizás me encandile con tanta luz. 



Ver la casa desde el patio, la fachada desde la vereda de enfrente, mi vida según los ojos de otros, la vida de otros según mis ojos, no son sino ejercicios para aprender a saber qué queremos y a quién queremos; qué nos ahuyenta y a quiénes ahuyentamos con ciertas actitudes. A mí me atraen las personas sinceras y honestas. No me importa que les guste la ópera, ni siquiera que lean a Kafka; no me atrae más quien colecciona licenciaturas y doctorados, que alguien inteligente y autodidacta. Mi amor no se condiciona por banalidades semejantes, sino por la calidad de un ser humano y su capacidad de manifestar el cariño. 
La gente seca me enferma.


Imagino los ojos de alguien que mirando las casas, se pierde de observar el cielo.
Imagino la mirada de quien observando a las personas, no ve más allá de ellas.
Comulgo con quienes ven el cielo, los perros, los pájaros y la gente, dentro de un contexto de plantas, árboles y cemento. Me hermano con quien se da espontáneamente; me alejo de quien calcula todo antes de dar un paso porque aunque pasemos dos años calculando los pro y los contra de cada situación, el resultado siempre será una sorpresa. No se puede calcular cada paso que se da; hay que ser más libre.
La vida no dura mil años, y aún si así fuera, no habría que perder tiempo en especulaciones. Siempre habrá alguien que nos quiera acompañar en la aventura de vivir y que comparta nuestros valores: pareja, amigos, compañeros de un curso o de un trabajo, vecinos, maestros, alumnos... 



Desde mis ojos, veo que de cuando en cuando aparecen ante mí personas valiosas que hacen que mi vida tenga un sentido más profundo. 
Cuando tengo un minuto de gloria, lo atesoro en una cajita perfumada. Cuando me pasa algo triste, imagino que una escoba va barriéndome desde adentro y un día, sin imaginarlo ni planearlo, soy libre. Es todo un proceso y no se da de un día para otro; sin embargo es útil... y qué lindo es ser libre, en el sentido de no sentir una carga interior, un peso en la mente y un dolor en el pecho.
Ser feliz es ya un poco más complejo porque es un estado al que se llega con mucha paz; sin ella, no hay felicidad posible. La felicidad tendría que ser fácil de alcanzar, pero cada uno sabe qué necesita para conseguirla, para conquistarla y cuidarla.



Muchas veces expresé que hay distintas formas de felicidad, según mi punto de vista. Está quien la logra entrando en un convento o congregación, quien la encuentra al estudiar la carrera que quería y trabajar de eso, quien la halla emparejándose y teniendo un hijo, dos, tres, los que quiera y pueda. 
En algunos casos, se da todo (salvo la combinación de entrar al convento y casarse porque me parece que no cuaja). Algunas personas aman su trabajo y tienen a la vez una pareja que es un bálsamo a donde llegar sediento y salir saciado. Otros tienen parejas que son una tortura y se van, otros se quedan y se acostumbran; llegan a pensar que la vida es así y no tiene remedio, que mejor malo conocido que bueno por conocer y que peor está Fulano, Zutano o Perengano. 
Nadie debería conformarse con amores mediocres ni con frigideces lánguidas o desaprensiones. Nadie debería aceptar el maltrato verbal o físico, ni el chantaje emocional. 
Somos nosotros quienes ponemos los límites a nuestra felicidad cuando decidimos prolongar una situación que lejos de hacernos felices, nos llena de lágrimas y no precisamente de emoción.




Desde mis ojos, yo veo que hay que unirse por amores comunes y no por odios compartidos. De lo primero, resultan cosas buenas; de lo segundo, solamente el derramamiento de bilis. 
Si me uno a alguien es porque ese alguien me acepta y yo lo acepto. Si me uno a alguien solamente porque está en contra de alguien a quien no quiero, ese amor tiene las patas cortas y un día, esa negatividad que fue el eslabón de unión entre nosotros puede darse vuelta en mi contra.


Desde mis ojos, podría contarle al ciego cómo son los colores. Entonces le diría que el blanco es el algodón, las margaritas, lo simple, lo básico. ¿Cómo hablarle de la claridad si no la ha visto? Entonces podría decirle que la claridad de pensamiento puede ser blanca porque cuando empezamos a entender, todo lo que estaba tapado se vuelve simple. 
Le diría que el negro es el aroma del asado, por el carbón encendido, y el sonido del rock pesado, por la indumentaria de los músicos. También contaría que cuando alguien muere en occidente, la gente se viste de negro, aunque en Oriente, lo hacen de blanco. Mientras las novias visten de blanco en occidente, las japonesas y chinas lo hacen de rojo y amarillo. 
A estas alturas, esa persona se daría cuenta de que depende del ojo que observe, será lo que se interpreta. Si el mismo color se usa para un funeral, un recital de rock o para lucir más alto y esbelto, el factor común es difícil de hallar.
Si el blanco es pureza para algunos y muerte para otros, habrá que empezar a pensar que las cosas no son sólo de un modo...


11 comentarios:

DanteBertini dijo...

un pensamiento escorpiano de gran altura, siempre imaginando la mirada ajena, el pensamiento ajeno, el sentir ajeno...tu casa, tu cielo, tu entorno, se ve bellísimo...
¿Dónde está esa Buenos Aires maravillosa, con árboles espléndidos y calles limpias y "bien plantadas"?
Nuestra primavera es otoñal ¡y me encanta!
Besos a las erres

Winga dijo...

Como siempre, compartimos valores, y a veces tus escritos bien podrian ser los mios.
Tu cielo me hizo acordar a la cancion "Too much heaven".
Miau,

Raquel Barbieri dijo...

Dante,

Gracias, amigo, qué lindo lo que me decís... pues esta Buenos Aires está en Villa Devoto, en donde todavía hay muchos árboles y se ve el cielo; hay mariposas y no vive demasiada gente.

Besos de las dos erres :):)

...

Wing,

Mencionaste esa canción y se me erizó la piel. Es mi preferida de los Bee Gees... y es verdad que compartimos valores vos y yo.

Guau :)

Beatriz dijo...

Tu otoño es reflejo de tu personalidad. Lo reflejas en tus fotografías. Melancólico, luminoso
Al igual que a ti me interesa la gente con la que puedo identificarme por lo que siente y no por lo que tiene , ni siquiera por su cociente intelectual. Me atrapa el ser humano que me emociona.
Un beso amiga-

Jorge dijo...

Hola Raquel!

Me ha encantado este post. Ojalá ahora mismo tuviese tiempo para detenerme y comentarlo en profundidad..

Es preciosa la 4ª foto, parece la ilustración de un cuento.. esa luna!

El cielo.. es algo tan bello. No exsite un cielo carente de belleza. No existen dos cielos iguales ni en el espacio ni en el tiempo. Cielo estrellado de verano, de amanecer, de atardecer, gris de tormenta (nos encanta, no? XD).. millones de cielos para millones de momentos.

Los parques... nuestros adorados pulmones verdes en medio de la locura urbana. Testigos de tantos momentos, de tantos amores, de tantos comienzos de amistad, de tantas preocupaciones y decisiones..

Igual que formas de felicidad, tantas como personas. Pero, ¿existe la plena felicidad? ¿O se trata sólo de momentos?

Y no quería terminar mi comentario sin decir que si ya de por sí el odio y la capacidad de odiar son deplorables, la asociación de personas en torno a este sentimento es uno de los peores males humanos. Aquel que es capaz de odiar a alguien demuestra muy poca inteligencia emocional.

Precioso post, lleno de claridad. ;)

Un beso y como siempre otro a Renata. ;)

Unicornio dijo...

Querida Raquel:

Es bueno saber que te encuentras mejor. Y que estés bien ya de salud. Y que busques a la gente que es Luminosa por dentro (y por tanto, como reflejo en un brillante, por fuera).

Que sigas así de vital y sensible al otoño (te envidio... por acá, el caluroso tiempo de la primavera llegó con un clima sofocante!), son los mejores deseos del

Acalorado Unicornio...

P.D. Pero... ¡oye, espera! Aún no te digo todo lo que inspiró tu "post" (así se dice?):

Es bien cierto que existen tantas "felicidades" como personas o caracteres. Por eso, prefiero NO hablar de "felicidades" o LA "Felicidad", sino más bien de "personas o seres felices".

Y es que uno define, aparte de sus quereres y amores, sus límites y "felicidades".

Es como al principio de este comentario: me es difícil decir "Querido(a)", porque la mayoría de las personas (Reacción Humana Normal, empero) se sienten como algo incómodas, como "obligadas", cuando les expresas un saludo así (al menos, por este lado de las Américas). Pero si la persona inspira a la tranquilidad y serenidad de una confortable conversación ante un cafecito de olla... bueno, bueno, está bien, también puede ser un reconfortante mate, si la persona nos hace volar con la imaginación, si nos acarician sus palabras e imágenes (tanto verbales como fotográficas), si coincidimos en variados aspectos de lo que es vivir en estos lares y compartimos visiones del mundo y sus avatares, junto con recetas que prometen aromas nuevos y música para relajarse y hasta flotar en Esos Cielos que tanto nos inspiran...
...¿cómo no decir con sinceridad "Querida Raquel" (aunque esppero no te haga sentir incómoda)???

Cuídate mucho. Y Gracias por Ser. Y Punto (si no, esta "pequeña Posdata", jeje, sí cómo no, sobre todo pequeña!, terminará por ser novela).

Brevemente, se despide,
el extendido (y celeste) Caballito con Cuerno...

Raquel Barbieri dijo...

Beatriz,

Me gusta lo que me dijiste y me impresiona que captes tantos aspectos de mi personalidad.
Qué bueno comulgar con esto de que lo que importa del otro es su calidad humana.
Te lo agradezco y te mando un beso, amiga.

...

Jorge,

¡Buena pregunta la tuya sobre la felicidad!... Yo creo que existen seres que son felices, lo cual no significa que estén contentos todo el tiempo, porque eso sería sinónimo de haberse drogado o algo así. Hay alzas y bajas, pero cuando se dan ciertas circunstancias deseadas y favorables en nuestra vida, creo que podemos considerarnos felices.

Creo que el encontrar a las personas que nos hacen falta, a las que amamos, a las que nos ayudan y ayudamos desinteresadamente, y aceptar el hecho de que cada día es una oportunidad para aprovechar o para desperdiciar... hace que uno sea lo más parecido a "feliz".
Mientras llega algo mayor, disfrutar de lo pequeño hace bien.

Me alegro que te guste esa foto. La tomé una noche junto con otras. Siento fascinación por la luna.

Brindemos por las plazas y los parques.
Gracias por tu aporte nutritivo y besos de Renata y míos :)

...

Unicornio,

Yo reacciono bien ante el "Querida Raquel" porque si reaccionara mal sería que soy una enferma. Me gusta inspirar un "querida" antes o después de mi nombre.
No me incomoda en lo más mínimo.

Gracias por recordar que me había sentido mal. Estoy bien ahora y llena de energía para emprender nuevos proyectos. De hecho, ya he empezado a concretar ciertas cosas.

En cuanto a la felicidad... creo que tienes razón que existen "personas felices" (más allá de las circunstancias dadas), porque yo conozco gente a la que le va muy mal en el amor, con la salud y el dinero y aún así es feliz, mientras que otros, a quienes les va fantásticamente, siempre están con cara de culo.

Una parte de la felicidad pasa por el mundo interior de cada quien, ¿No te parece?
Te agradezco una vez más tu aporte a este espacio. Está bueno que alguien se tome su tiempo para comentarle a otro.

Un abrazo y cuídate :)

DanteBertini dijo...

muy neta tu Buenos Aires: la plaza vallada a lo lejos, tan a la inglesa, esa calle impecablemente limpia, los árboles...me encanta.
Quisiera pasear por allí, oyendo la voz de los porteños amigables.

Raquel Barbieri dijo...

Dante querido,

En cuanto vayas a venir de visita a Buenos Aires, me avisás y combinamos para que veas mi plaza y vengas a comer a casa.

Ahora paso por allá :)

Anónimo dijo...

HOLA RAQUEL.

LEI SU BLOG Y ME ATREVO APENSAR, LE DIGO CON TODO RESPETO EH, USTED ESTÀ EN BUSQUEDA DE UN AMOR?

Raquel Barbieri dijo...

Yo ya tengo un amor :)